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Un puerta a Terramar

Comunicación a medida: una puerta hacia Terramar

Andrés Ortiz Moyano

Si no han leído los libros de Terramar, les recomiendo encarecidamente que lo hagan. Aparte de estar escritos por la extraordinaria Ursula K. Le Guin, las aventuras del mago Ged en un mundo cubierto de agua suponen un disfrute inolvidable, cargado, además, de una notable profundidad en sus planteamientos que encandilará a aquellos que busquen algo más. Una de sus premisas más interesantes es que en Terramar nadie utiliza su verdadero nombre. La razón es que, si se conoce la auténtica identidad de alguien, esa persona queda totalmente expuesta. En Terramar, pues, casi todos mienten; ora por miedo, ora por efectiva precaución. Pero también hay quien revela su verdadera identidad como el mayor regalo que puede hacerse a otra persona. En otras palabras: el nombre verdadero es una puerta al alma de todo tipo de seres, personas incluidas. No me dirán que no es un planteamiento delicioso.
Otra referencia más prosaica: creo que era el doctor House quien decía que “todo el mundo miente”. Quizás sea una cátedra tan lúgubre como exagerada; pero, de alguna forma, tampoco le falta razón. Eso sí, en la inmensa mayoría de los casos, más por negligencia o desconocimiento que por verdadero prurito de engañar al prójimo. Nunca antes hemos tenido a nuestra disposición en comunicación y marketing tantas herramientas y plataformas para decir quiénes somos, qué hacemos y cómo lo hacemos. Y, en gran medida, podemos congratularnos de vivir en un ecosistema consciente de las bondades y beneficios que generan unas estrategias bien definidas y sostenibles. Sin embargo, estas mismas iniciativas se aplican en demasiadas ocasiones de manera estandarizada sin pormenorizar en las características concretas de la organización. Existen metodologías propuestas por muchas agencias y algunos departamentos propios no profesionalizados que no diferencian ni en el fondo (¿en qué sector opera la empresa?, ¿cuántos trabajadores tiene?, ¿vende productos o servicios?), ni en la forma (¿es una institución o una empresa privada?, ¿es una pyme o una gran compañía?); y limitan su “riguroso análisis personalizado” a cambiar el nombre y el logo del remitente de su propuesta, previamente recibida por varios pares de incautos más.
Esto, no nos engañemos, es gravísimo. Se mire por donde se mire. Por un lado, porque están despreciando el que precisamente es el punto de mayor necesidad y confianza de nuestros clientes, esto es, dotarles de su propia voz. Por otro lado, porque es mentir, considerado pecaminoso por todas las religiones del mundo.
Contar con una estrategia profesionalizada, veraz y ambiciosa de comunicación y marketing es fundamental para encontrar la verdadera voz de las empresas; o, si lo prefieren, su auténtico nombre. Una estrategia que argumente con solidez en contra de los temores lógicos de cualquier organización que se expone. Un plan a medida es la mejor puerta para empresas e instituciones para hollar la esencia de nuestros objetivos. Una puerta que, como en Terramar, produce vértigo, pero también un mundo de confianza y conexión beneficiosas y necesarias al alcance de la mano.

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